Celebramos el día mundial de la bicicleta

El 3 de junio está establecido como el día mundial de la bicicleta y desde dos ruedas dos pedales no queríamos dejar pasar la oportunidad de celebrarlo

Celebramos el día mundial de la bicicleta

En 2018 las Naciones Unidas declararon el 3 de junio como el día mundial de la bicicleta. El objetivo de este día consiste en visibilizar la bicicleta en todas sus vertientes, desde el ciclismo deportivo, pasando por el ciclismo urbano y hasta el cicloturismo. Además, está unido a la lucha contra el cambio climático, la contaminación y la congestión del tráfico. Es decir, unifica los valores que, desde Dos ruedas, dos pedales, defendemos.

Aprovechando el día mundial de la bicicleta quería hacer una entrada diferente en el blog. Os voy a hablar por primera vez de mí. Os voy a contar mis primeras experiencias con la bici, qué significa para mí y cómo empecé en el cicloturismo. Leélo hasta el final porque te propongo una actividad.

Mis primeras veces

Mi primer contacto con la bici fue bien pequeñita. Primero tuve un triciclo. Después utilicé la bici con ruedines y, no recuerdo a qué edad, llegó el día de hacerse mayor y empezar a montar en bici por mí misma.

Recuerdo perfectamente el día que aprendí a montar en bici sin ruedines, me fui con mis padres al campo y ahí una y otra vez me sujetaban la bici por detrás hasta que parecía que era capaz de mantener el equilibrio pero nada, no había manera. Estuvimos horas y horas y no fui capaz de ir sola, me daba demasiado miedo. Al final, al cabo de unos días lo conseguí. Mis padres acabaron con bastante dolor de riñones por haber estado tantas horas agachados…

Cuando crecí me encantaba salir a dar paseos con la bici. Nunca me ha gustado tomarme la bicicleta como un deporte, ni he querido hacer salidas rápidas. Siempre me ha gustado ir de paseo, observar los alrededores y disfrutar del paisaje.

Cuando tenía 16 años como cada verano estaba en el pueblo de mi padre, donde utilizábamos (y seguimos utilizando) la bicicleta para todo. Ese verano tuve un accidente en bici, el más grave que he tenido hasta el momento. Me di un buen golpe en la cabeza y me quemé la pierna izquierda. Afortunadamente todo quedó en un susto, pero hoy en día en el pueblo se siguen asombrando de que utilice tanto la bici porque tienen grabada esa caída.

Llegó la juventud y comencé a decir que me encantaría vivir en una ciudad donde pudiese moverme en bicicleta. Por aquel entonces ya vivía en Madrid y no concebía, bajo ninguna manera, utilizar la bicicleta en esta gran ciudad. Nunca me lo llegué a plantear. Entonces, me fui a vivir a Riga (Letonia) durante un año. Allí hice un programa Erasmus. Es un país muy frío, pero también muy llano y bastante adaptado para la bicicleta. El primer mes ya tenía mi bici de segunda mano que me acompañaría durante toda mi estancia allí.

El primer viaje en bicicleta

Cuando acabé ese intercambio. Había sido una experiencia tan intensa que no quería volver a casa en avión. Me parecía recuperar la normalidad de bruces, demasiado rápido. Necesitaba asimilar ese año. Un amigo me propuso volver en bicicleta y, tras informarme qué eran las alforjas, asegurarme que con una bicicleta se podían recorrer 1.500 kilómetros y recorrerme todas las tiendas de segunda mano de la ciudad, acepté rotundamente. ¡Me moría de ganas por probar la bici en un viaje! Eso sí, como os podéis imaginar, mi entorno se llevaba las manos a la cabeza y se pensaba que ese año en el extranjero me había trastornado.

Después de ese primer y maravilloso viaje volví a Madrid. Seguía soñando con bicis. No pensaba en otra cosa. Aunque seguía sin concebir la capital como una ciudad ciclable. Así que puse rumbo a Ámsterdam, el paraíso de la bicicleta se mire por dónde se mire. Una ciudad cautivadora, llena de vida, una ciudad que nunca duerme. ¿Y en qué trabajaba? Pues… al principio alquilando bicicletas. Fue una experiencia muy enriquecedora, hablar continuamente con personas dispuestas a alquilar una bicicleta y probarla en esta ciudad que desde fuera puede parecer un caos y, por otro, animar a aquellos que tenían algo más de miedo. Meses más tarde acabé en el departamento de comunicación de esa empresa y, de nuevo, animaba mediante las redes sociales y otras herramientas comunicativas al uso de la bicicleta.

Allí también grabé un documental sobre la bicicleta como medio de transporte y por qué en otros países no se conseguía lo mismo. Siempre llegábamos a la misma conclusión, las infraestructuras. 

Cuando me quise dar cuenta, seguro que vosotros ya lo habéis hecho, mi vida giraba en torno a la bici. Seguía con ganas de repetir un viaje en bicicleta, no podía quitarme esa idea de la cabeza y al final… tuve que hacerlo. 

El viaje por el sudeste asiático

Un día, sin haberme planteado mucho las cosas, me compré un billete de avión a Tailandia, antes me había asegurado que no tendría problemas en volar con la bicicleta en esa compañía aérea. Y ya estaba, iba a cumplir mi sueño, iba a viajar sola por el sudeste asiático en bicicleta durante tres meses. En ese momento me dí cuenta que no es tan complicado ver cómo los sueños se cumplen, solo tienes que creer en ellos (y no escuchar a los demás).

En ese viaje aprendí muchísimas cosas. Empaticé, crecí, viví, pasé miedo y pasé (la mayoría de ellos) momentos maravillosos. Caí en la cuenta de que es lo que quiero hacer, me encantaría vivir viajando, al menos por el momento. Así que está en mis planes empezar un viaje largo, sin fecha de retorno. ¿Cuándo? Aún no lo sé. Pero, al haber sido consciente una vez de que los sueños se cumplen, sé que una segunda vez también lo harán. Solo estoy esperando el momento adecuado.

Por cierto, después del viaje volví a a Madrid, donde aún sigo. Ahora ya utilizo la bicicleta para moverme por la ciudad y me he dado cuenta que no es para tanto, hay que moverse con cuidado e intentar tener contacto visual con los conductores para estar segura de que te han visto. El resto solo consiste en disfrutar.

Actividad por el día mundial de la bicicleta

La conclusión de todo esto es que para mí la bicicleta lo es todo, es mi forma de viajar pero también mi modo de vida. Me da libertad, empoderamiento y autonomía. Considero que es una herramienta muy útil y, que además de ser capaz de transportarte con ella, te da la posibilidad de sentir muchas más emociones. ¿No os habéis fijado que muchas personas que van montando en bici van sonriendo? Eso será por algo. 

Yo llevo ya un tiempo siendo consciente de lo que la bicicleta significa para mí. ¿Y tú lo eres?

Aprovechando el día de hoy, el día mundial de la bicicleta, se me ha ocurrido proponeros una actividad para fomentar el uso de la bici y llenar las redes sociales de este medio de transporte tan valioso:

1 Sube una foto tuya en bicicleta, de tu viaje en bici, solo de tu bici… etiquétame y utiliza el hashtag #dosruedasdospedalesporlabici. La compartiré a través de Instagram y lo llenaremos de bicicletas.

2. Si lo prefieres mándame tu foto a [email protected] para que la comparta sin necesidad de subirla a tus redes.

3. Responde a la pregunta: ¿Qué significa para tí la bicicleta? También la compartiré en redes, será bonito descubrirlo juntas.

Si has llegado hasta aquí, posiblemente también te interese por qué la bicicleta es la solución para frenar el covid o quieras inspirarte a través de libros o documentales sobre viajes en bicicleta.

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