Cinco emociones que sientes al volver a viajar en bicicleta

Cinco emociones que sientes al volver a viajar en bicicleta

¿Tu también te pones nerviosa y sientes ese cosquilleo cuando empiezas un viaje en bicicleta? En este artículo intento describirte mis emociones.

El coronavirus nos puso a todos en pausa, dejamos de viajar, de descubrir nuevos lugares y tuvimos tiempo para pensar, replantearnos cosas y crear. Ahora, un año después, la mayoría deseamos volver a salir a viajar en bicicleta.

Como sabéis, desde marzo estoy pedaleando por las Islas Canarias (aquí podéis leer mis aventuras por Gran Canaria dividida en parte 1, 2 y 3) y me siento muy afortunada por ello. Hoy os quiero contar cómo fueron esas primeras sensaciones, ese reencuentro con la bicicleta y el contacto con la naturaleza. Y recuerda que las emociones no son lo mismo que los miedos.

Primera emoción: el aeropuerto

El viaje en bicicleta empezaba en el aeropuerto, con los nervios a flor de piel por la nueva aventura y, también, por el estrés que supone que la compañía aérea con la que vuelas te ponga problemas a la hora de llevar la bici en la caja, por el peso… Recuerdo que hice la facturación temblando y, hasta que no llegué a Lanzarote, monté la bicicleta y me aseguré que todas las piezas estaban en perfecto estado no me quedé tranquila. Ningún problema, había superado con éxito el primer obstáculo del viaje.

Segunda emoción: las alforjas

Una vez pasado ese momento de tensión llega la parte de ordenar las alforjas por primera vez después de mucho tiempo. Los primeros días puedes tardar, fácilmente, un par de horas en tener todo colocado, sin tener muy claro en qué alforja va cada cosa. Esto implica rebuscar media hora cada vez que necesitas algo. Con el tiempo no es que recojas mucho más rápido pero, al menos, sabes en qué parte de la alforja está cada cosa. Al cabo de unos días te conviertes en una auténtica experta del Tetris y piensas: ¿seguro que no se me está olvidando nada? ayer no era capaz de cerrar la alforja y hoy me sobra espacio. Y no, no se te olvida nada, es que has cogido práctica 🙂

Tercera emoción: la bici

A mí me pasa cada vez que empiezo un nuevo viaje, no confío en mi bici. Siempre pienso, esta vez se va a romper y no va a soportar tanto peso… Los primeros días tienes que volver a coger confianza con ella, tienes que acostumbrarte a ir en una bici que pesa, al dolor de culete y a la postura. Sin embargo, en un par de días la bicicleta se convierte en una extremidad más de tu cuerpo y en tu compañera inseparable. La cuidas como si fuese tu hija y eres muy consciente de que es todo (o casi todo) lo que necesitas para que tu viaje tenga sentido.

Cuarta emoción: acampar

Reconozco que empezar un viaje en bicicleta son muchas emociones fuertes al principio y no suelo ser capaz de acampar el primer día (y posiblemente tampoco el segundo ni el tercero). Tengo que ir poco a poco sin forzar a mi cuerpo y, sobre todo, a mi mente, que es la que más lucha cuando practico la acampada libre. Por eso tienen que pasar un par de días hasta que me encuentro completamente a gusto con lo que estoy haciendo, mi mente y cuerpo se relajan y, entonces, llega el momento de acampar y de sentir que el viaje ha comenzado de verdad.

Aunque bueno, ahora que lo pienso, mi segunda noche en las Islas Canarias ya estaba acampando, igual es que al principio son tantas emociones juntas que parece que ha pasado muchos días pero, en realidad, tan solo han sido unas horas ¿os suena esa sensación cicloviajeros/as?

Quinta emoción: la naturaleza y la libertad

Esta es la emoción que más me gusta. En cuanto empiezo a pedalear por un lugar desconocido me siento libre, contenta, feliz… Ya es imposible quitar esa sonrisa de mi cara, va a ser muy complicado que la energía positiva que estoy creando se aleje de mí. Siento que es el principio de algo y no puedo evitar empezar a apreciar las pequeñas cosas: el aire en la cara, respirar aire puro, el darme cuenta que la naturaleza va a ser mi casa durante un tiempo. Es una sensación mágica que le recomiendo saborear a todo el mundo. 

¿Y tú, tienes alguna otra emoción a la que te enfrentas cuando viajas de nuevo en bicicleta? Te leo en comentarios 🙂

Si te ha gustado este artículo seguramente encuentres interesante la sección cómo empezar un viaje en bicicleta o las claves para organizar tu primer viaje en bici.

Quién soy

Laura en Tailandia

Hola, soy Laura, periodista, economista y aventurera. Desde hace algún tiempo viajo en bicicleta y comparto consejos. Todo eso que me hubiese gustado saber antes de viajar.

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Marius
mayo 1, 2021 3:55 pm

Esas sensaciones ligadas al cambio, después de mucho tiempo sin viajar, van con unos nervios que y hacen sentir vivo; la verdad es interesante también, ese cosquilleo en el alma, cuando no se sabe que hay detrás de la siguiente curva, con quién se va a hablar, incluso con uno… Read more »