La magia de viajar sola en bicicleta (¿o acompañada?) en Tenerife

La magia de viajar sola (¿o acompañada?) en Tenerife

Muchas veces me preguntan por qué viajo sola. ¿No echas en falta a veces estar con alguien, hablar con alguien? ¿No tienes sensación de soledad? Mi respuesta siempre es la misma: viajar sola no es sinónimo de estar sola. En este artículo os quiero contar cómo fue mi experiencia viajando por Tenerife sola en bicicleta y, ya os adelanto, que estuve muy acompañada. ¡Sigue leyendo!

Llegué al puerto de Tenerife un domingo por la tarde. Reservé un alojamiento para descansar y ahí mismo, antes de empezar a pedalear por la isla, conocí a a una pareja de eslovenos. Ella, al acabar el instituto, decidió tomarse un año sabático para recorrer Europa en autostop. Él sueña con viajar en moto por Europa y parte de Asia. Charlamos, nos hicimos preguntas, pero nos quedamos con ganas de más. ¿Sabes esa sensación cuando conoces a gente interesante con la que conectas un montón y quieres saber más de ellos? Pues eso me pasó a mí, me hubiese pegado horas charlando. 

¿Compartimos habitación de hotel?

Tuvimos que despedirnos. Yo empezaba a pedalear por Tenerife y ellos a descubrir la ciudad. Mi intención era pedalear unos 60 kilómetros ese día pero, ya sabéis, cuando haces un viaje en bicicleta es mejor no planificar nada y dejarse llevar. Ese fue un día de improvisar, tuve que ir al taller con mi bici para revisar los frenos, se me hizo tarde y no pude llegar donde había planeado. Y como es la vida, acabé en la misma ciudad que la pareja eslovena.

Ellos ya tenían una reserva de hotel y yo estaba lista para plantar mi tienda en cualquier playa cercana. Sin embargo, me ofrecieron algo mucho mejor, compartir la habitación de su hotel, una ducha caliente y una charla súper interesante. Fue una noche mágica: cenamos, vimos las estrellas y vi El Teide por primera vez. Al día siguiente tuvimos que despedirnos, lo que no sabíamos es que el destino volvería a cruzar nuestros caminos.

La Abejera de Ecoalpispa.
La Abejera de Ecoalpispa.

La abejera de Ecoalpispa

Entonces llegó el turno de conocer a Natalia. Me escribió por redes para ofrecerme una ducha caliente y una cama donde dormir. No pude rechazar la invitación y me dirigí a Icod de los Vinos para descubrir uno de los sitios más interesantes que he visitado desde que estoy en las islas canarias: La Abejera de Ecoalpispa.

A Natalia le encanta montar en bicicleta y le fascina todo aquel que viaja en este medio de transporte. Hasta el momento ella había hecho pequeñas escapadas así que no dudamos en organizar una ruta de un par de días: pedaleamos, preparamos una rica cena, acampamos y disfrutamos de buena compañía. Ahora está organizando su primer viaje en bicicleta.

Además de montar en bicicleta, también hizo de guía por Icod de Los Vinos y los alrededores y, por supuesto, en La Abejera. Allí tiene colmenas que cuida ella misma, organiza visitas para que todos podamos sentir qué se siente al ser apicultor por un día y lidera cursos para todos aquellos que estén interesados en apicultura.

Viajar sola no significa estar sola.
Viajar sola no significa estar sola.

El reencuentro

Volvía a pedalear sola, me enfrentaba a las subidas más complicadas de todo Tenerife, a Masca más concretamente, pero lo hacía con muy buena energía gracias a los días que había pasado con Natalia.

Tras un bonito (y duro) día de pedaleo, la pareja eslovena me esperaba en lo más alto, en el Mirador de Masca, acompañados de un chico Lituano. Allí disfrutamos juntos de unas bonitas vistas y, como la bici crea mucha curiosidad, ellos se morían de ganas de pedalear un poco, así que les dejé mi bici para que disfrutasen de la bajada y yo opté por acabar el día en coche, estaba agotada. Juntos fuimos a Los Gigantes y, días más tarde, a Los Cristianos (donde está el puerto desde el que salen los barcos a las otras islas). Pasamos unos días de muchas risas, muchas historias y mucha inspiración. Ahora llegaba el momento más duro, la despedida: yo ponía rumbo a la siguiente isla, los eslovenos volvían a casa y el lituano continuaba su aventura en Tenerife.

Viajar sola no significa estar sola

Vine a Tenerife sola pero, sin embargo, todos los días estuve acompañada. Esa es la magia de viajar, dejarse llevar, conocer gente nueva y tener conversaciones que te llenan el alma. Viajar sola, no significa estar sola.

Si te ha gustado este artículo también puede interesarte los miedos antes de un viaje en bicicleta y el artículo donde hablo de cómo es viajar sola.

Quién soy

Laura en Tailandia

Hola, soy Laura, periodista, economista y aventurera. Desde hace algún tiempo viajo en bicicleta y comparto consejos. Todo eso que me hubiese gustado saber antes de viajar.

Recibe la newsletter

Subscribe
Notify of
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments