Viaje en bicicleta por Gran Canaria (parte 1)

Viajar en bicicleta por Gran Canaria (parte 1): de Las Palmas de Gran Canaria a Maspalomas

En el artículo de hoy os voy a contar mi experiencia pedaleando por Gran Canaria, una isla con muchísimos rincones que descubrir y que estoy segura que me va a deparar muchas aventuras. Esta es la primera parte de una serie de tres en las que narro la vuelta completa a la isla.

Salir de la gran ciudad

El viaje en bicicleta comenzó en Las Palmas de Gran Canaria, la capital, una ciudad que, a pesar de sus numerosos carriles bici, parece aún no haberse acostumbrado a los ciclistas. Los coches se ponen nerviosos cuando te ven, quieren adelantarte… un poco caótico.

Sin embargo, salir de esta ciudad no te costará nada, sin apenas darte cuenta, llegarás a un camino rodeado de montañas verdes y estarás, literalmente, en el centro de un paisaje exuberante que, mires hacia donde mires, no te dejará indiferente.

Eso sí, es un camino para tomárselo con calma. Algo más de diez kilómetros con piedras grandes que te obligan a ir despacio, sobre todo teniendo en cuenta que llevarás alforjas y las cosas esenciales contigo, lo que implica más peso. Si no fuese así, no habría ningún problema, el camino está en perfecto estado.

Carreteras de ensueño en Gran Canaria.
Carreteras de ensueño en Gran Canaria.

Carreteras de ensueño

Alrededor de una hora estuve pedaleando por allí para que, por fin, apareciese el asfalto. Si miras el track, coincide justo con la GC-310. Poco después te incorporarás a una carretera principal por la que tendrás que cruzar un túnel muy corto a la altura de Tafira Alta (lleva las luces a mano). En apenas un kilómetro saldrás de ahí para seguir, ahora sí, una carretera secundaria, la GC-801 para sentirte de nuevo en el paraíso. Subidas y bajadas con vistas alucinantes de la isla que te preparan para lo que vendrá más adelante, Gran Canaria solo te está avisando.

Tendrás que continuar por la GC-801 hasta algo antes de llegar a Marzagán, donde la recorrerás tan solo unos metros y, cuando llegues al municipio, te incorporarás a la GC-100 por la que bordearás Telde. Como es una ciudad más grande, encontrarás más tráfico, si es un día entre semana intenta evitar las horas centrales, entre las 2 y las 4, es el momento en el que los niños salen del colegio, los adultos del trabajo y se nota bastante ajetreo…

Y, si te apetece, para en Telde y visita su casco históricos y no te pierdas el barrio de San Juan. Una vez que dejes la ciudad atrás, también cambiarás la carretera pasando a la GC-140, mucho más tranquila y donde te espera una buena bajada de la que disfrutar. Justo cuando llega a su fin, cambiarás a la GC-195 un camino asfaltado por el que apenas circulan coches paralelo a la carretera principal a la altura del aeropuerto, por el que podrás entretenerte viendo aterrizar y despegar a los aviones. Tendrás que desviarte hacia la izquierda en el único cruce que hay para continuar por la GC-191 por la que atravesarás el pueblo del Carrizal.

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Paradas que deberían ser obligatorias

Agüimes debería ser una parada obligatoria. Tiene playas preciosas, no deberías perderte la playa del Cabrón, junto a un pueblecito pesquero. Tampoco la Reserva Natural de la Punta de la Sal, con numerosas cuevas que se han ido formando en sus rocas.

Una vez que te hayas tomado tu tiempo para disfrutar de aquello, deshaz tus pasos para continuar por la nacional (tendrás que cruzar de nuevo al otro lado de la carretera, no hay otra forma de llegar) y para en Pozo Izquierdo, un pequeño pueblo en el que disfrutar de una pequeña playa en la que refrescarte. También podría ser un buen sitio para poner fin a la etapa de ese día, tras algo más de 63 kilómetros, descansar está más que merecido. 

Piscinas naturales de Castillo del Romeral.
Piscinas naturales de Castillo del Romeral.

Al día siguiente, con las pilas cargadas, continúa la ruta. De nuevo tendrás que cruzar al otro lado de la carretera principal para dirigirte hacia Castillo del Romeral, un pueblo muy pequeño que esconde algo mágico, una piscina natural enorme en la que disfrutar, ahora sí, de un merecido baño y aprovechar para descubrir muchas variedades de peces. Si lo prefieres, siempre tendrás al lado la playa para darte un chapuzón entre las olas. Las piscinas naturales de Castillo del Romeral no son tan conocidas como otras que puedas encontrar en la isla y, sin duda, es un lugar increíble.

Después del baño relajante en estas piscinas, puedes acercarte a las Salinas del Matorral, a mí me llamó la atención el nombre de este pequeño pueblo y quería ver qué escondía. La playa, de nuevo, es preciosa y diferente a las que había visto hasta el momento, aunque no sea la ideal para bañarte.

Atardecer en las dunas de Maspalomas.
Atardecer en las dunas de Maspalomas.

Último empujón hasta Maspalomas

Y ya, ahora sí, a través de la GC-500 llegarás hasta Maspalomas, donde te recomendaría que te quedases un día a descansar para disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer. Uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca ha sido desde las dunas de Maspalomas, acércate hasta ahí después de haber pasado la tarde en la playa del inglés y disfruta de lo que la naturaleza tiene que enseñarte. No dejes tampoco de visitar el faro, tiene un encanto especial. Tras 92 kilómetros se acaba la primera parte de Gran Canaria, ya habrás recorrido toda la costa este.

Track día 1 en bicicleta por Gran Canaria.

Track día 2 en bicicleta por Gran Canaria.

También puede interesarte la segunda y la tercera parte del viaje en bicicleta por Gran Canaria.

Quién soy

Laura en Tailandia

Hola, soy Laura, periodista, economista y aventurera. Desde hace algún tiempo viajo en bicicleta y comparto consejos. Todo eso que me hubiese gustado saber antes de viajar.

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